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sábado, 21 de agosto de 2021

¿Ya leíste los cambios de última hora al CTE? El regreso, llueva, truene o relampaguee y sin corresponsabilidad...

       Del 23 al 27 de agosto, en todas las escuelas del Estado, tendremos nuestras sesiones de CTE. Algunas presenciales, algunas a distancia, pero todas con un mismo objetivo: realizar el diagnóstico inicial de nuestros centros de trabajo, organizar nuestros diagnósticos, conocer qué herramientas pueden servirnos para este fin, así como iniciar el Plan Escolar de Mejora Continua. 

Aunque todas estas actividades son vitales, como cada ciclo escolar, ahora necesitan de ser contextualizadas y planeadas cabalmente para poder atender de forma correcta la reapertura y funcionamiento de la escuela física en tiempos de COVID. Sin embargo, nos encontramos con que hoy, sábado 21 de agosto, dos días antes de los CTE, los materiales de trabajo sufrieron modificaciones, empezando con la guía de recomendaciones para poner en funcionamiento de centros escolares (Se eliminó la "Guía de orientaciones para la reapertura de las escuelas ante el COVID 19" y se sustituyó por la "Guía para el regreso cauto, ordenado y responsable a las escuelas ciclo escolar 2021-2022") y modificando también las actividades que se pretende analizar en colectivo. También se compartieron documentos nuevos de apoyo para la educación a distancia y para el aprendizaje, que tienen como finalidad el ser insumos de apoyo para las decisiones que se tomen esta semana.

      Un breve resumen de estos cambios y documentos:

1.- En la guía del CTE, se sustituye los documentos mencionados en el párrafo dos, lo que automáticamente modifica la tabla 2, donde tenemos que reflexionar acerca de acciones a implementar en los 9 ámbitos.

2.- Este es realmente uno de los puntos más importantes, los cambios en la nueva guía son muy notorios y vienen enfocados principalmente en lo siguiente:

a) El regreso a clases se da sin importar el semáforo, como estaba mencionado en el material elaborado hasta agosto y que se nos proporcionó y estaba vigente para trabajar hasta este viernes.

b) Se elimina la carta de corresponsabilidad que se encontraba en la guía, así como toda mención de esta.

3.- En la primera versión, se mencionaba que el personal en situaciones de vulnerabilidad regresaría hasta semáforo verde, ahora, menciona que será al estar vacunados, cambiando así las indicaciones mencionadas desde un principio y hasta el día de ayer.

4.- Se eliminan los incisos relacionados con la ingesta de alimentos y los recesos

5. Se simplifica en demasía los escenarios de semáforo verde -sin casos- y semáforo amarillo -casos sospechosos-, también se elimina toda información referente al cierre de escuelas en semáforo rojo, esto es, cuando hayan casos confirmados.

6.- Se eliminan los anexos 2 y 3, correspondientes a las recomendaciones para limpieza y desinfección de las escuelas y, como ya mencioné, el formato de carta de corresponsabilidad.

En resumen, la guía (¡ahora sí!), junto con el acuerdo 20/08/2021, se apegan a todo lo que ha mencionado la autoridad federal y que no concordaba con las indicaciones que se nos habían dado, dejando nuevamente lo más valioso, que es la salud de los niños, niñas y adolescentes, en manos de la escuela, sin necesidad de hacer sentir a los padres corresponsables del cuidado de la comunidad escolar…

 


sábado, 14 de agosto de 2021

Iniciando el ciclo 2021-2022. Y ahora... ¿Qué sigue?


https://coronavirus.gob.mx/wp-content/uploads/2021/06/Guia-orientacion-para-la-apertura.-28-mayo-2021-SALUD.pdf

Si eres docente o trabajas en una escuela, te encuentras, igual que yo, a punto de iniciar un nuevo ciclo escolar. Es cierto que la pandemia vino a mover el suelo para todos desde ese marzo de 2020 cuando se detectaron los primeros casos en el país y en el estado y nos vimos obligados a dejar nuestras escuelas y a improvisar un trabajo a distancia con nuestros medios y lo mucho o poco que supiéramos del uso de las tecnologías. 

    Ese ciclo 2019-2020 finalizó como mejor supimos, trastabillando ante la poca preparación previa de muchas de nuestras escuelas y colectivos. Sin embargo, emprendimos un curso 2020-2021 con muchos ánimos (equiparables a nuestras inquietudes y miedos) y montamos en cada escuela, mecanismos que nos permitieran atender a distancia el proceso educativo: canales de YouTube, redes sociales, videoconferencias diarias, clases pregrabadas, grupos de WhatsApp, cuadernillos físicos... solamente para terminar desgastados por la falta de interés de algunos padres, alumnos y nuestras autoridades, pero felices por haber cumplido con nuestra tarea. 

     Ahora, en la puerta del nuevo curso escolar, nos encontramos con un panorama incierto. Sabemos que se nos quiere en las aulas, quizás para justificar nuestro sueldo frente a aquellas autoridades que desconocen el trabajo que hemos hecho en los últimos 17 meses, quizás realmente pensando en la situación que niños, niñas y adolescentes han vivido en este casi año y medio de encierro. No podemos pasar por alto que, efectivamente, la escuela es el segundo hogar de nuestros alumnos y para muchos, quizás el único sitio seguro, alejado de sus victimarios, abusadores o agresores. Sin embargo, sabemos que las condiciones de nuestro sistema educativo dificultan que los centros escolares públicos cuenten realmente con los insumos y la infraestructura adecuada para garantizar que el derecho a la educación y al cuidado de la salud se cumplan de manera concomitante en medio de esta crisis sanitaria. 

      No voy a detenerme mucho en este punto, pues sería dar vueltas sobre lo que siempre hemos sabido: el presupuesto que se destina a la infraestructura educativa no es ni medianamente suficiente y no, no se debe a que los sueldos de los docentes sean excesivos, pero ese tema es ya harina de otro costal.  Creo que hoy más que nunca es importante analizar qué SI podemos hacer y sobre que si tenemos control para garantizar nuestra seguridad y la de las niñas, niños y adolescentes que regresen a las aulas. Para esto creo necesario que reconozcamos algunos puntos. 

1.            El acuerdo 30/07/2021, nos marca que ya puede facilitarse:  "El regreso a las labores presenciales en las instalaciones físicas de las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal, de todos aquellos servidores públicos que concluyeron el proceso de inmunización contra el COVID19, respetando las medidas sanitarias y de sana distancia determinadas por la Secretaría de Salud; en estos casos, antes de su reincorporación, deberá aplicarse una prueba de detección de COVID-19. "

     Al ser los docentes servidores públicos, este acuerdo ya publicado en el DOF aplica para todos nosotros, únicamente resta que sea la SEP quien emita los lineamientos específicos como Secretaría.  Esto significa que el regreso a las aulas será voluntario para los estudiantes, pero que nosotros, en algún momento y bajo los criterios que emitan nuestras autoridades, tendremos que reincorporarnos. Estoy segura de que estos lineamientos deben darse en los próximos días, previo al 30 de agosto con el fin de que nuestra reincorporación se de en los términos legales pertinentes.

2.            2.- Aún hay muchas dudas acerca de cómo se va a trabajar el taller intensivo (del 18 al 20 de agosto) y el CTE ( del 23 al 27 del mismo mes) Aunque hay algunas autoridades que insisten en que será presencial hasta que se gire la instrucción, hay que prestarle atención a la fracción V del artículo 1 del acuerdo 30/07/21, que señala El uso de las tecnologías de información y comunicación para la realización de sesiones y reuniones de trabajo, acciones de capacitación y similares a efecto de minimizar el traslado, contacto y riesgo de contagio entre las personas servidoras públicas".

    Ante esto, cabe suponer (hasta que se gire la instrucción precisa y por escrito) que estos serán en línea, pues no requieren realmente de una estancia en la escuela para su correcta realización.

3.            3.- Si bien los insumos que se nos proporcionan no son ni serán suficientes, hay que tener en cuenta que existen lagunas en los documentos donde qué tanto es suficiente queda al aire, incluyendo el hecho de que algunos materiales como las mascarillas y trajes e implementos de seguridad son únicamente contemplados para el personal de la Secretaría de salud.

Ante esto solamente queda revisar la Guía de orientación para la reapertura de las escuelas ante COVID-19  (Actualización 28 mayo 2021), que entra como parte de la sesión 2 del CTE así como otros documentos emitidos por las autoridades para el “regreso seguro”.

4.            4.-Ni la SEP ni la SEGEY van a proporcionarnos un plan adecuado para cada escuela. Eso lo tendremos que hacer cada colectivo, de manera consensuada, analizada y organizada en conjunto con los padres de familia. Tampoco me voy a detener en un análisis de si esto es correcto o no, sencillamente, desde una perspectiva realista, creo que todos sabemos que cada comunidad educativa tendrá que cuidar de sus miembros, ya que nadie más lo hará. Ante esto, hay algunas sugerencias que quizás puedan servir:

a) Los filtros sanitarios, el material de trabajo y los comités de salud son necesarios, como han sido siempre, pero lo principal es

*Asegurar una distribución del alumnado que permita mantener la sana distancia.

*Acuerdos y entendimiento firmes entre las madres, padres y tutores para dejar en claro que nos cuidamos unos a otros o nos ponemos en riesgo. Esto implica la conciencia de que el uso correcto del cubrebocas es tan indispensable como el cuidado de las familias y los niños fuera de las horas de clase. Al mandar a los NNA a la escuela nos volvemos corresponsables de la salud de todos los que asisten a la misma. Esto también implica un cambio de hábitos, en los que los alimentos se preparan y empacan en casa y se consumen en el salón de clase en horarios establecidos.

*Establecer también con los padres y la comunidad la exigencia de que TODOS LOS GRUPOS cuenten CON TODOS LOS DOCENTES desde la capacitación ya que en esta contingencia no podemos darnos el lujo de tener tiempos muertos, horas “libres” y clases sin atender porque no se cuenta con el personal. Esto solamente pondría en más riesgo a los alumnos y al personal existente y representaría una nueva falta de respeto hacia las organizaciones escolares.

b) Para preescolar y primaria, la alternancia con 3 horas de clase, propuesta por el Secretario de Educación del estado, es pertinente, pero más de que una alternancia de días, podríamos considerar una alternancia de semanas, ya que de esta manera podría trabajarse con las “burbujas” que nos sugieren, pero dando tiempo de una semana después de asistir a la escuela para determinar si existe algún contagio, avisar a la escuela de manera oportuna y tomar las medidas correspondientes. Para secundaria, la alternancia semanal es la única opción viable para aplicar sin atropellar los derechos de los compañeros y sus necesidades de horarios que les permitan el traslado entre sus centros de trabajo. De esta manera, media escuela asistiría la semana A y media escuela la semana B.

b) En cuanto a los niños cuyos padres determinen que no asistirán a la escuela, también hay consideraciones para hacer. En primer lugar, debemos ser realistas. Una vez que retornemos a las actividades presenciales, no podemos atender fuera de nuestro horario, como hemos venido haciendo los últimos 17 meses. En primer lugar, por que es nuestro derecho, en segundo porque tampoco es viable. Habrá compañeros que tendrán que trabajar en otros turnos por la distribución de las horas y sus tiempos de traslados. Ante esto, las opciones que tenemos son:

*Que la escuela haya previsto esta situación y/o tenga los recursos para permitir que haya conexión a internet, estable y suficiente, para que los profesores puedan “transmitir en vivo” sus clases durante su horario presencial, con el fin de atender simultáneamente a ambos grupos en el supuesto de que quienes se queden en casa cuenten con conectividad, estableciendo días y mecanismos para la entrega de trabajos de este último grupo.

*Que los alumnos trabajen a distancia con la programación “Aprenda en casa” (como marca la estrategia federal) y se designen días de entrega de tarea en la escuela. Esto implicaría una planeación diferenciada entre los que asistan a clase presencial y los que se queden en casa y la necesidad de que los profesores atendieran a los programas de TV.

5.- Como personal de la escuela, tendremos también que cuidarnos entre todos. Somos corresponsables los directivos, los docentes, los administrativos y manuales de la salud de todos nuestros compañeros, no por decisión, pero tendremos que asumirlo de esta manera. No somos islas y el autocuidado puede ayudarnos a mantener a salvo nuestras vidas y las de nuestras familias.

6.- Todos tenemos y tendremos miedo de retomar actividades. No existirá un “regreso seguro” mientras las cifras sigan subiendo. Todos tenemos opiniones respecto a que los alumnos regresen a las aulas, pero la decisión final no es nuestra, sino de los padres. Podemos generar conciencia y hacer lo que esté en nuestras manos para seguir los lineamientos y los protocolos, pero, al final del día, cada familia será responsable de la salud de sus hijos y del riesgo que corran o representen para otros al asistir a la escuela.

7.- Tenemos que acostumbrarnos a pedir -y a exigir, por qué no- que cada uno haga la parte que le corresponde. Solamente de esta forma, nuestras posibilidades de salir de esta situación manteniendo nuestra salud, podrán mantenerse firmes. Esto implica, como colectivo exigirnos unos a otros el cuidado y seguimiento a las medidas, a nuestras autoridades, directivos, supervisores, directores de nivel, secretarios, realizar el trabajo que les corresponde para que las condiciones y equipamiento de las escuelas sean adecuados, para  que los materiales de limpieza sean entregados periódicamente, que los docentes sean asignados a tiempo, que las campañas hacia los padres no sean las de no aportar nada a la escuela sino entender que ser y hacer comunidad es apoyarnos entre todos.

      Todas estas son únicamente ideas, que con seguridad no son aplicables a todas las escuelas y a todos los contextos, pero pueden servir de punto de partida para que cada colectivo, en el ejercicio de su autonomía de gestión, dedique realmente un espacio a la evaluación de sus condiciones de partida y trate de encontrar estrategias para mantenerse lo más seguro posible en este regreso en medio de una tercera ola. Al final y como siempre, la resolución de los problemas de cada escuela estará únicamente en manos de quienes la componen.